¡IMPELABLE! Providencia: La Skull Insland del Zulia (Fotos+Video)

Sobre su suelo yacen las huellas ruinosas de un lugar que pasó de macabro a fantasmagórico ante la mirada indiferente de todos

Providencia es la Skull Insland del Zulia sin los terroríficos caníbales que impactaron en la clásica película King Kong, o al menos hasta ahora no ha aparecido ninguno. Pero ciertamente es un eslabón perdido, es un tesoro abandonado, es una potencial referencia turística mirada con la más grande indiferencia. Yace allí, pasiva, en medio del Lago, con sus recuerdos y tal vez con los espíritus de leprosos que allí padecieron vagando por sus estrechas márgenes. Adéntrate a Providencia, conócela y descubre en Brújula Zuliana lo que hoy esconden sus espacios.

Desde Maracaibo se llega en 14 minutos a bordo de una embarcación a motor, desde el municipio de Santa Rita, solo dos minutos separan a la isla de tierra firme. Son casi 200 años, 157 para ser exactos los que nos separan de aquel lugar destinado prácticamente al destierro de quienes padecían una enfermedad más vista como una maldición como la lepra. Allí se instaló el leprosario del occidente del país.

El Acervo Histórico guarda documentos que revelan que sería El Libertador Simón Bolívar en decreto 1828 quien dispuso crear en Providencia el leprosario, conocido como Leprocomio (Hospital para el tratamiento y aislamiento de leprosos y enfermos mentales avanzados) y desde entonces la bautizaron con dos motes: Lázaro, en alusión al personaje bíblico que resucitó Jesucristo y La Isla del Burro.

¿Qué había y qué hay ahora?

Ubicada en el municipio Padilla, cerca de la Bahía de El Tablazo, Providencia se extiende a lo largo de tres kilómetros de largo por dos kilómetros de ancho y sin embargo, en esa estrecha margen en medio del Lago, se instaló el primer hospital de leprosos del país y se constituyó en una pequeña ciudad con su prefectura, cárcel, plazoleta, biblioteca, cementerio, escuela de artes y oficios, oficina de correos, mercado, residencia para los enfermos que vivían en pareja, una iglesia Católica, otra Protestante y hasta un cine.

En Maracaibo se acuñó una moneda para uso exclusivo de la isla. Se llamó el Lazareto, ello con el fin de evitar que el intercambio del papel moneda y las monedas sirvieran de vector para el contagio.

Hasta el año 1984 –no tan lejano- hubo dinámica y presencia humana en Providencia. Enfermos y personal médico coexistían en la isla, revelan documentos del Acervo Histórico, pero al descubrirse la vacuna contra la lepra, por el científico venezolano Jacinto Convit, los enfermos fueron sacados de Providencia y trasladados al hospital Cecilia Pimentel, del sector Palito Blanco en Maracaibo. Allí murió la vida humana en la isla.

Desde entonces, ver las ruinas que hay en Providencia es recordar la obra literaria de Miguel Otero Silva “Casas Muertas”. Estructuras aún en pie, pero carcomidas por el olvido, el salitre, la desocupación y la indolencia se muestran como el referente de vida que albergó el lugar por largo tiempo.

Proyecto engavetado

El periodista Luis Ricardo Pérez, en un trabajo publicado por el portal Tu Reporte detalla que ciertamente existen “intenciones” sobre Providencia.

“Por más de una década solo machorros, buchones y piratas del Lago hicieron uso de la isla, hasta que fue cedida a la Iglesia Católica para formar parte de un ambicioso proyecto turístico-recreacional conocido como ‘La Isla de los Niños’ que jamás se levantó”.

Pérez agrega que “la idea concebida e impulsada por el fundador del instituto Arquidiocesano Niños Cantores del Zulia, Monseñor Gustavo Ocando Yamarte, era una especie de quimera endógena que combinaba en un formato más compacto, los parques temáticos de Estudios Universal y Bush Garden de Disney, con el Museo de los Niños y el Planetario Simón Bolívar”.

Todo eso quedó en la mente y las gavetas de algún escritorio: “Un hotel cinco estrellas, montañas rusas, atracciones mecánicas, toboganes de agua, piscinas, un observatorio astronómico y hasta rampas inclinadas de nieve para esquiar bajo techo figuraban en la maqueta que fue exhibida durante meses en el Colegio de Médicos de Maracaibo y otros gremios regionales a finales de los 90’s”.

Resonó además la idea de realizar un estadio de béisbol y a su alrededor un complejo turístico, proyecto que yace por ahí en algún pendrive de algún soñador.

¿Y la cárcel?

El citado periodista en su trabajo colgado en Tu Reporte, detalla que pasarían casi 26 años para que el Zulia volviera a mirar aquel desolado pedazo de tierra olvidado entre las aguas del Lago. Esta vez para considerarlo como locación de un proyecto menos idílico y más cercano al sufrimiento que impregnó aquel lugar por más de siglo y medio.

El 21 de septiembre de 2013, tras la evacuación de la “Cárcel Nacional de Maracaibo” -mejor conocida como Sabaneta-, Iris Varela, Ministra de Asuntos Penitenciarios, encendió la opinión pública con el anuncio de que el Gobierno Nacional construiría una nueva cárcel de máxima seguridad en la Isla de Providencia.

La idea fue altamente criticada por chavistas y no chavistas. Más adelante, se conoció que se hicieron estudios en la isla elaborados por un grupo de biólogos, geólogos e ingenieros geodestas adscritos a la Secretaría de Infraestructura de la Gobernación del Zulia, determinó que los suelos de la isla no eran aptos para albergar pesadas instalaciones de concreto armado, como las que harían falta en un penal de máxima seguridad.

El veredicto que puso fin a la estrambótica idea de la ministra “Fosforito”, también le clavó una cruz a la factibilidad del proyecto promovido por Ocando Yamarte.

Aleske García, profesor de Arquitectura y Patrimonio en la Universidad Rafael Urdaneta, explica que para construir cualquier estructura en una zona como Providencia, que está en ruinas desde 1984, expertos del Ministerio de Ambiente deben hacer un estudio de impacto ambiental y de suelo.

Debe tomarse en cuenta, además, que toda estructura en una zona como esta, expuesta a elementos altamente corrosivos, requiere de un tratamiento especial para garantizar su perdurabilidad en el tiempo, además debe contar con plantas de tratamiento de aguas blancas y negras y sistemas de generación eléctrica independientes.

“Según la Real Academia española, el vocablo providencia significa “disposición anticipada, prevención que se toma para lograr un fin o remediar un daño; también alude a la suprema sabiduría de Dios que rige el mundo y a los hombres, cuidando de ellos. Tras leer semejantes definiciones, resulta cuando menos irónico, darnos cuenta de que ninguno de los proyectos pensados para la referida isla, haya hecho honor a lo que representa su nombre”, cierra Luis Pérez.

 

Redacción Notizulia / Con información de Tu Reporte