La Curva de Molina es un "chiquero" tragacarros

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Un caos. En La Curva de Molina los transeúntes saltan de piedra en piedra para no mojarse los pies con el agua verdosa que expide un olor penetrante, los carros particulares y porpuestos hacen maromas para adivinar dónde están las alcantarillas sin rejillas para evitar caer en ellas. El peligro es constante y muchas veces inevitable. José Luis Vargas, conductor marabino, se apuntó en la estadística de ocho carros que caen a diario en el hueco de la esquina en la calle 79-A.

"Venía de La Concepción, tenía días que no pasaba por aquí porque esto siempre está lleno de agua de mierda. Cuando quise agarrar la orilla caí en el hueco que realmente es una alcantarilla, pero le quitaron la reja. Esto es un infierno, ahora voy a sacar la camioneta a ver cuánto me va a costar el golpe", lamentó el comerciante, mientras intentaba, con la ayuda de más de 10 hombres, sacar la camioneta Bronco, verde, de la abertura.

Rubén Esis, presidente de la Central Sindical Noroeste de Transporte del estado Zulia, llegó al lugar del siniestro. Explicó que Hidrolago adquirió un compromiso hace más de tres meses de que en 21 días repararían el bote de aguas negras en la zona y que iban a sustituir 210 metros de colector, en el trayecto que va desde la iglesia El Carmen hasta el barrio Los Olivos. “Esa reparación viene montada en una tortuga porque cada vez es peor la situación, a parte del problema de insalubridad que hace imposible prestar el servicio de transporte público y también afecta a los comerciantes”.

Se les fue 

El malestar de los que a diario deben atravesar el segundo mercado a cielo abierto más grande de Maracaibo es general. Los transeúntes se sortean entre taparse la nariz y la boca con un pañuelo y saltar los charcos que se confunde con la basura que generan a diario los buhoneros. “Cuando llego a La Curva parece que llegara a otro mundo”, reconoció Vanessa Pereira, maestra en una escuela de La Concepción. 

El bote de aguas putrefactas afecta las parroquias Venancio Pulgar y Antonio Borjas Romero y a los usuarios de las 35 paradas de transporte público que hacen vida en La Curva. En total son cuatro mil transportistas afectados que no descartan cerrar nuevamente el acceso al oeste en forma de protesta. Esis dijo que no solo temen por el deterioro de los vehículos de transporte público, sino por la colectividad. “Si una persona cae ahí se ahoga, porque Hidrolago se llevó las rejas de las alcantarillas y no hizo nada”. 

Decisivo

El gremio de transporte se reunirá hoy para discutir, entre otras cosas, la situación en el oeste. “Hoy vamos a discutir que vamos a hacer porque estamos convencidos de que el Gobierno nacional y regional no hacen nada si no se les hace una huelga o un trancón, aunque nos llamen guarimberos es la única salida para que hagan algo”, dijo Esis.

 

NOTIZULIA / La Verdad