OCHO ACCIONES PARA CONTROLAR LA RABIA EN LOS NIÑOS

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Experimentar emociones es algo natural en la vida, e incluso es sano para las personas. En ocasiones las emociones no siempre son positivas o agradables y estas pueden  generar malestar.

 

Cuando un niño se enfada los adultos solemos atacar al niño en vez de al enfado. Muchas veces parece que el enfado de los niños molesta a los adultos. Aunque no tiene sentido es habitual que suceda esto. El enfado controla a niño y adulto y todo gira en torno a una espiral de rabietas, gritos, llanto y estrés, mucho estrés.

 

 

Los niños y niñas también experimentan estas emociones. Algunos serán más propensos que otros y determinadas situaciones serán más detonantes que otras. Es fundamental proporcionar una educación emocional a los pequeños, para que sean capaces de controlar sus emociones antes de que estás les controlen a ellos.

 

 

No se puede pretender que los niños no se enfaden, o lo hagan en menor medida, si no se les da  las herramientas suficientes para que sean capaces de controlarse.

 

 

La psicóloga Johanna Quintero destacó que en los niños pequeños la rabia se manifiesta en las pataletas o berrinches, mientras que en los grandes en la baja tolerancia a la frustración por no lograr algo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ante los episodios de rabia precisa la especialista las siguientes recomendaciones:

 

 

 

 

 

1. Es importante la actitud de papá y mamá, que estos logren mantener la calma y la paciencia.

 

 

2. No respondas a su enfado con un enfado por tu parte. Ayúdales a calmarse y recuérdales que respiren y cierren los ojos.

 

 

3. Enseñarlos a esperar.

 

 

4. Enseñarlos a tener paciencia, si se le da lo que quiere para lograr calmarlo se le refuerza la acción.

 

 

5. Ponerse a su nivel explicarle con palabras sencillas las situación, por ejemplo si quiere un vaso de vidrio explicarle que se puede cortar.

 

 

6. Si la conducta sigue luego de hablar no prestarle atención, ignorarlo. Al ver que llorar no funciona se le pasará.

 

 

7. Si al niño se le pega, se le grita o se le castiga se le refuerza la conducta…. Papá y mamá no debe perder la paciencia.

 

 

8. Es también de gran utilidad distraer al niño contándole un chiste, invitándolo a caminar, a respirar o con música.

 

 

 

 

 

 

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