
“Las nuevas políticas del Ministerio de Educación buscan que el alumno pase, pero no que aprenda. Se han convertido en un estimulo para que el muchacho no estudie, no se esfuerce, no investigue”.
Con sobresalto, tristeza e indignación el profesor Antonio Pérez Esclarín se refirió a la situación calamitosa que se evidencia en los planteles de nuestro país.
Los alumnos se están volviendo conformistas y perezosos; los padres no supervisan las tareas, los profesores ya no hayan qué hacer para estimular el aprendizaje y las escuelas “se están cayendo”.
Tal parece que la educación en Venezuela viene palo abajo.
El problema
Docentes de varios planteles de Maracaibo coinciden en que durante el año escolar que acaba de concluir hubo un incremento de alumnos aplazados.
Nini Bracho, jefa de la Zona Educativa del Estado Zulia no accedió a referirse al tema, a pesar de ser la máxima autoridad educativa en la región. Notizulia le solicitó una entrevista y hasta ahora no ha respondido. Aparte de ella, ningún otro funcionario de esta dependencia está autorizado para ofrecer información a los medios.
Un recorrido por diversos planteles públicos y privados de Maracaibo permitió develar la realidad. Los docentes están alarmados. Básicamente ya no son sólo matemáticas, física y química las materias que más alumnos llevan a revisión, ahora se suman un alto porcentaje de aplazados en castellano, biología, historia, ciencias naturales, geografía e inclusive educación física. ¿Cómo llegamos a esté punto de quiebre?
Excesiva flexibilidad
Bettyra Parra, profesora de ciencias naturales del liceo Udón Pérez, recordó que el 12 de julio del 2006, la Dirección de Acreditación y Evaluación (DAE) del entonces Ministerio de Educación y Deportes, bajo el mando de Aristóbulo Istúriz, emitió un comunicado en el que se ordenó que “los estudiantes tendrán derecho a pruebas de revisión, indistintamente del número de asignaturas aplazadas. La antigua fórmula que exigía la aprobación de la mitad más una de las asignaturas. Esto se flexibilizó”.
Detalla la docente que ahora en revisión los alumnos tienen hasta dos oportunidades para pasar una materia; pero el segundo chance estará sujeto al artículo 112 del Reglamento de Ley de Educación: sólo se concederá esa oportunidad si más de 30% de los alumnos que presentaron la evaluación reprueba de nuevo.
“Con la nueva política, si el alumno no pasa a la primera, pasa a la segunda, porque esta evaluación tendrá que hacerse con el mismo nivel de dificultad que la primera. Si no pasa este examen, llevará la materia “a rastra”, solo puede llevar una, de lo contrario si será repitiente. Luego, en su nuevo año escolar, tendrá cuatro pruebas remediales para aprobar la materia, pero si saca 10 puntos en la primera aunque sea, aprueba”.
“La cuestión no debería ser pasar de grado al alumno sino que éste aprenda”, sentencia en tono preocupado.
Indisciplina
“Desde que el Ministerio aplica esta modalidad el número de aplazados se ha elevado”, asegura Onilda Velázquez, docente de sociales del liceo Caracciolo Parra Pérez.
“Esas nuevas políticas han puesto al muchacho “flojo” (…) sin vergüenza”. Muchos no entran clase, porque saben que luego a final de año van tener oportunidad de pasar la materia, incluso cuando van a presentar la primera prueba dicen: “profe esto va tener recuperativo verdad (…) y no han entregado la hoja”. Ya están pensando en su segunda oportunidad”.
Lynda Carrasquero, subdirectora docente del Instituto Latino, agrega que los muchachos ahora no tienen disciplina ni hábitos de estudio. “Tienen la costumbre de dejar todo para última hora, se distraen mucho con el chateo por Facebook y Twitter”.
Padres apáticos
Sumado a las políticas relajadas puestas en práctica por el Ministerio del Poder Popular para la Educación encontramos la flojera de los padres para hacerle un seguimiento al rendimiento escolar de sus hijos, considera la docente Onilda Velázquez.
“Muchos se enteran que reprobaron todas las materias cuando termina el año porque no buscan los boletines ni del primer lapso ni del segundo. Se convocan las reuniones para padres y representantes y no van. No hay interés por saber cómo va su representado”.
Posición encontrada
Una representante que pidió no ser identificada, defendió las políticas del Ministerio. Comentó que su representado, que cursó noveno grado en la Unidad Educativa General Eduardo Pérez, ubicado en la urbanización San Jacinto de Maracaibo, fue a revisión con ocho materias, algunas con 09 puntos, 07 puntos e incluso con 05, pero que todas las aprobó en la primera prueba.
Alegó que esto ocurrió porque no supo manejar una situación familiar y a su hijo lo afectó. Indicó que siempre estuvo pendiente del caso y conversó con los profesores sobre el asunto.
Indicó que su hijo nunca había ido a reparación y que le parece muy bien que ahora los alumnos puedan reparar todas las materias y tener tantas oportunidades para no reprobar el año, porque así no les crea traumas psicológico o complejos de inferioridad al niño, al ver que sus compañeros avanzan y ellos no.
Escuelas a pedazos
Lo que se aúna al problema educativo es la condición precaria en la que se encuentran los planteles. Para José Hernández, profesor de educación física en el liceo José Ramón Yepes, esto influye en la motivación que tienen los alumnos para estudiar.
“Las escuelas públicas se están cayendo a pedazos, las aulas están sin pintar desde hace muchos años atrás, los baños dan asco, los pupitres están rotos y somos de cada momento víctimas del hampa, tampoco tenemos implementos (…) prácticamente trabajamos con las uñas”, expuso.
“La calidad de la educación va palo abajo en Venezuela. Aquí tenemos que revisarnos todos”, opina Bettyra Parra, profesora de ciencias naturales del liceo Udón Pérez.
Hizo hincapié en que la mayoría de los alumnos viene al bachillerato “con mala base”.
“Muchos vienen desde la primaria sin saber leer ni escribir, otros no saben resolver procedimientos básicos como sumar, restar, multiplicar y dividir. Los niños cuentan con los dedos o no saben resolver un procedimiento si no es con la ayuda de la calculadora.
Respecto al tema, el profesor, escritor y motivador, Antonio Pérez Esclarín, dijo que la calidad de la educación, es la gran asignatura pendiente que tiene Venezuela.
Insistió en que el docente debe formarse y fomentar en los alumnos la pasión por el estudio y el esfuerzo. “Tenemos que acabar con la pobreza del educador y de la educación”.
“A los alumnos hay que mirarlos desde los ojos del corazón, no desde los prejuicios sino desde sus potencialidades. Hay que ponerse en sus zapatos. Hoy el joven vive en un mundo dominado por la violencia, el irrespeto, la pornografía, el rencor, la prepotencia; el docente debe orientarlo, mirarlo con respeto y cariño, debe buscar su bien para que crezca”.
Señaló que deben existir políticas emanadas del Gobierno que permitan dignificar las escuelas, como espacios de aprendizaje. “Es menester tener las escuelas de la nación bellas y limpias, porque el descuido y la basura es germen de la violencia”.
Redactora: Luisana Saavedra



