
1. Clava la mirada
Una mirada directa es capaz de provocar reacciones erógenas muy potentes en quien la recibe: acelerará su ritmo cardíaco y actividad cerebral, dos factores decisivos en la excitación sexual.
2. Mantén la mirada
Hazlo durante unos ocho o diez segundos para que el gesto sea realmente efectivo: nuestro cerebro necesita ese lapso de tiempo para interpretar un mensaje gestual con claridad. Además, así le estarás transmitiendo que eres atrevida… ¡y vas a por todas!
3. Retira la mirada
Una vez sembrado el deseo y la curiosidad sexual, ese chico debe quedarse con ganas de más: ha llegado su turno de pasar a la acción. No olvides que en el reino animal la hembra despierta el magnetismo pero el macho es quién debe cazar a la presa. Sus instintos reproductivos no han cambiado desde los tiempos de las cavernas.
¿Te animas a probarlo?
Fuente:Cosmopolitan.com



