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Penes artificiales son los juguetes sexuales preferidos de los marabinos

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En dos de las tres tiendas de la ciudad donde se expenden estos productos, vibradores y consoladores de todo tipo son los artículos de mayor demanda.

En “Sex Toys”, se venden hasta 30 de estos penes artificiales al mes, según el vendedor Kelvin Ramírez.

“Los vibradores son más requeridos, pues sus atributos le permiten causar mayor placer en el orificio vaginal u anal”, destaca. “El consolador debe manipularse manualmente o adherirse a una superficie plana para su uso (piso, pared, silla, etcétera), usando su ventosa o chupón”.

Un vibrador puede costar entre 200 y 500 bolívares fuertes, dependiendo fundamentalmente del material con que haya sido hecho. Los de goma, silicone y jelly (gel flexible) son económicos. Los más novedosos y caros emplean un material llamado “futurotic”, que asemeja a la piel humana.

Se diferencian unos de otros, además, por su tamaño (longitud y grosor), así como por la presencia o no de protuberancias (venas) y testículos. Algunos permiten graduar la vibración a gusto y hasta sumergirlos debajo del agua (en piscinas o bañeras).

La gama de colores es amplia, aunque suelen llevarse más los de color carne. Por lo general usan de dos a cuatro pilas AA.

Existe una clase especial de vibradores llamados “rotativos” o “shogun”. En vez de vibrar, el pene artificial se mueve en forma circular, estimulando las paredes vaginales con unas perlas que giran dentro de él.

Estos aparatos, además, poseen uno o dos brazos pequeños con forma de “conejito” o “delfín”, encargados de estimular el clítoris y ano -todo al mismo tiempo-. Pueden costar entre 700 y 1.200 bolívares fuertes.

En cuanto a los consoladores, comúnmente vienen hechos de goma o silicón y se consiguen a partir de 200 bolívares fuertes. Algunos son rectos, y otros, los curvos, buscan estimular el punto G en la mujer.

Existen consoladores dobles, que permiten una penetración dual individual (doblado, en ano y vagina) o para parejas de todo tipo.

Hay consoladores que vienen adheridos a fajas o arnés y se sujetan al cuerpo con broches o cierres mágicos. Suele ser empleados por lesbianas u hombres que desean seguir penetrando a su pareja luego de eyacular. Su precio supera los 300 bolívares fuertes.

Productos similares se consiguen en “La Super Tienda del Sexo”. Para Luis Alberto Monsalve, encargado del establecimiento, los vibradores y consoladores más buscados son aquellos que asemejan más al pene promedio en cuanto a dimensiones y características. “Aquellos que superan los 20 centímetros de longitud se venden menos”, destaca.

Todos estos aparatos deben recibir mantenimiento adecuado, a través de limpiadores especialmente formulados. Su desempeño puede mejorar con el uso de gel y lubricantes, algunos de los cuales son comestibles o se expenden con diferentes fragancias.

Pura “bulla”

En la tienda de Freddy Graham, “Sexo Video Adulto”, las ventas fuertes se concentran en las películas eróticas, aunque posee cierta existencia de juguetes sexuales.

Dada su experiencia en el ramo, afirma que la mentalidad del marabino promedio en materia sexual es estrecha, aunque parezca todo lo contrario.

“Somos muy buenos cuando todo es en chiste o en broma, pero cuando la cosa es enserio, simplemente no. Parece mentira”, considera.

Ramírez y Monsalve comparten su opinión, al sostener que, en promedio, la mitad de nuestra población sigue siendo víctimas de tabúes sexuales.

“Este negocio se maneja con mucha discreción”, expresa el encargado de “Sex Toys”. “Acá tenemos dos cubículos donde se atiende a las personas interesadas de manera individual, sin que el resto de los clientes los vea. Mostramos los productos y explicamos sus beneficios. No se deja pasar a nadie más. Entregamos los artículos en bolsas negras, para que la gente en la calle no vea lo que va ahí dentro”.

Curiosidad y timidez son, a juicio del vendedor en “La Super Tienda del Sexo”, dos características del cliente común. A él acuden tanto hombres como mujeres. “Suele darse el caso de damas que quieren darle una ‘sorpresa’ a sus caballeros”, acota.

Más que placer

En la consulta de Ingrid Acosta, psicóloga, sexóloga y psicopedagoga de Unidad de Asistencia Urológica, Sexual y Cardiovascular de la Clínica Falcón, se suele aconsejar el uso de juguetes sexuales para avivar la relación de pareja o iniciar una terapia sexual.

“El problema”, afirma, “es que hay algunos pacientes temerosos de ir a esas tiendas. Cuando les muestro el catálogo de juguetes sexuales que tengo en mi despacho, me piden que vaya yo a comprarlos y se los entregue. Eso tiene que hacerlo cada quien. Se debe adquirir aquello que contribuya con su relación de pareja”.

Esta especialista prefiere no recomendar uno u otro artículo. Sugiere, por ejemplo, que las parejas jóvenes sin hijos adquieran penes artificiales, que desde algún rincón del hogar les incite al sexo luego de un día de trabajo.

“Estamos hablando de productos importados, que por lo general han sido probados por especialistas. Es importante advertir que existen juguetes sexuales extremos (en tamaño y grosor). Cada quien ve si los usa o no”, destaca.

Redactor: Jairo Márquez Lugo / Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla / @jmarquezlugo