Cegadas por la ira

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La irá las domina. Terminan por agarrar un cuchillo para “defenderse” y le sigue la tragedia. Los maridos agonizan, se desangran encima de ellas, ya no hay vuelta atrás. En cuestión de segundos dejan de respirar, ellas son las sospechosas.

En algunos casos admiten los hechos en la primera oportunidad, pero dejan claro a los investigadores que se trató de un accidente, como el caso de Susana, de 39 años, (nombre ficticio), que se encuentra detenida por matar a su pareja de una puñalada en el corazón. La mujer comenzó su relato con un tono de voz muy bajo. “Yo agarré el cuchillo para defenderme”.

Con la mirada en el piso continuó, pensó que su marido, con quien llevaba siete años viviendo, se asustaría al verla con el cuchillo. El alcohol y la acalorada discusión tomaron la delantera, “fue peor”. El hombre se abalanzó sobre la mujer, tropezó y el puñal llegó directo al corazón. El llanto se hizo presente en medio del relato, cuando la mujer recordó a “Chicho”, como le decía a su pareja. Los gritos de auxilio no sirvieron de nada, por la calle no había nadie.

Secó las lágrimas de su mejilla y dijo: “Antes él me había pegado, ese día era la segunda vez que me golpeaba”. En una de las tantas oportunidades que su acompañante la agredía, la mujer lo denunció, “eso fue hace un año”. Una llamada, por parte del hombre, pidiendo perdón y jurando que no pasaría de nuevo, fue suficiente para ella y doblegó. La fémina se arrepiente por completo de lo que pasó, hace casi un mes, agregó que no fue nada planificado. “Pude irme y escapar, pero yo me quedé y pedí ayuda”.

Modifica la escena

Marina (20) es protagonista de otro caso pasional en Maracaibo. Con tranquilidad, la detenida contó que su pareja, con quien vivió cuatro años, la ahorcaba. Ella buscó algo para pegarle, pero lo que alcanzó fue un cuchillo que estaba al lado del televisor. No pensó en las consecuencias y se lo clavó en el cuello, según ella solo una vez, mientras que el expediente policial reseña que el occiso presentó 12 heridas.

La fémina no aceptaba la culpa, por lo que modificó, limpió y organizó la escena. El evento fue en el cuarto que compartía la pareja, pero el cadáver lo hallaron, los policías, sentado en el patio. El detonante entre ellos fue el tema de infidelidad. A Marina no era la primera vez que su marido le pegaba, nunca lo denunció porque “siempre estaba armado, era malandro”.

Habla la especialista

La psicóloga Hisvet Fernández resalta que cuando las mujeres llegan al punto de asesinar a sus maridos, por lo general, es en respuesta a consecuentes actos de violencia a los que son sometidas, física, verbal y psicológicamente. Las agresiones por parte del compañero de vida hacen que la fémina explote y llegue al punto de matar.

Acota que en la actualidad la situación del país vive un alto nivel de violencia y para la sociedad no es común que el género femenino sea tan agresivo, por lo que estos casos sorprenden a todos. “La mujer es educada para cuidar y proteger, no para hacer daño”.