Huellas sádicas del payaso asesino, acosaba sexualmente a quien fue su víctima

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Tras el maquillaje y la ropa del payaso que animaba fiestas infantiles en el barrio, se escondía el rostro de un asesino. La policía científica no ha bajado la guardia en la búsqueda de Rigoberto León (36), el payaso asesino de Carapita.

Los detectives del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) analizan las redes sociales de Rigo León, como firmaba en Facebook. Allí, han descubierto mensajes que enviaba a mujeres cuyos anuncios veía en páginas para buscar pareja. 
 
“Se están analizando todos los elementos”, comentaron a medios de la capital de la República. “A la niña asesinada, Danyerlin Heredia, de 14 años, le insinuaba cosas, le había hecho ofensas sexuales”, dijeron.

La perseguía y ella se quejó con su madre, con quien vivía  junto a dos hermanos en la casa del barrio El Cardón de Carapita, al oeste de Caracas. “La mujer fue a reclamarle, le exigió que dejara tranquila a Danyerlin.

Él dijo que eran bromas de muchachos y la cosa quedó así”, recordaron vecinos.  En su página en Facebook, con seguridad privada, mostraba, al menos, tres fotos de mujeres jóvenes, una de ellas, en ropa íntima.

La casa donde vivía Rigoberto, solo, permanece cerrada. Los asombrados habitantes de la calle del barrio recuerdan incluso cuando León, venciendo toda resistencia de la niña “la sometió para darle un beso en la boca. Ella le dio una cachetada y salió corriendo”. 

Nadie hizo caso. Por eso Danyerlin estuvo en riesgo. “Una vez pasó una mujer por el frente de la casa y él le gritó: ‘Ven a mi casa. Aquí está el diablo. Échame agua que me estoy quemando”, informó la periodista Lysaura Fuentes, por testimonios recogidos, del hermano de Danyerlin,  en la morgue de Bello Monte. 

Aún así, Rigoberto siguió viviendo en el sector. “Eres una niña muy guay. Agrégame para poder invitarte a  una ‘birra’ y conocerte  mejor, ¿Qué dices?”, le escribió a una usuaria de una de las páginas de citas.

A ese comentario le respondió su expareja, de apellido Ramírez. “¿Por qué no me invitas a mi? ¿Solo me tienes en la casa para que te sirva?”, le reclamó el desliz. Con ella procreó dos hijos.  

Carapita llora el crimen. “Danyerlin era una muchacha de su casa, dedicada al liceo. Estudiaba en el ‘Felipe Fermín Paúl, en Antímano. Ayudaba mucho a su abuela”, agregaron familiares. Fue ella quien la echó de menos porque no llegaba a su casa y salió a buscarla. La muerte la había encontrado primero.