IVSS no entrega suspensiones por falta de Internet

Archivo

Si 100 personas se toman una mañana para asistir a alguno de los cuatro ambulatorios del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) en la ciudad, al menos 50 de ellas se irán en la tarde con su cita pospuesta o con la incertidumbre de cuándo se procesará su suspensión médica solicitada. 

Desde hace tres meses los sistemas internos de las sedes del Seguro Social en el sector Sabaneta, el sector Veritas, el Hospital Adolfo Pons y el Hospital Dr. Manuel Noriega Trigo presentan fallas. El hecho produce un atraso significativo en la entrega de suspensiones e impaciencia a las personas que necesitan con urgencia hacer la gestión.

Según informan los afectados, el personal les indica que la única manera posible de tramitar las suspensiones médicas es a través de internet y mientras el problema no se solucione, los procesos no pueden avanzar.

Tecnología enemiga

Indican que en el caso del ambulatorio del sector Sabaneta no hay internet por un presunto robo del cableado que provee del servicio a esa zona. No tienen la certeza de cuándo les solucionarán el contratiempo, pero los pacientes catalogan como una “catástrofe” la situación irregular.

La fuga de especialistas también conllevó que la afluencia normal de consultas médicas se redujera. “Vine durante todo agosto y no logré que me atendieran. La última vez que asistí fue hace dos semanas y me pospusieron la cita para hoy. El médico que me atendía se fue de vacaciones y me remitieron a otra doctora que ni conozco, porque he venido tres veces y ella no”, explicó Yivania Tigrera, quien tiene casi nueve meses de embarazo y aún espera su suspensión prenatal.

Yamileth Caravallo sufre de convulsiones como efecto secundario de un ACV que padeció hace cinco años. Desde ese momento quedó afectada con fuertes migrañas y atrofias musculares que en ocasiones le imposibilita caminar, estar de pie y laborar con normalidad. Actualmente trabaja en el área de farmacia del Hospital Villa del Rosario y pese a que ya tiene 50 años de edad y 26 de servicio aún espera poder tramitar desde el IVSS la suspensión médica requerida por su diagnóstico para poder descansar en su casa. 

Afirma que en más de una ocasión tuvo afecciones por su condición mientras trabajaba. “Ya yo no puedo tener los mismos esfuerzos que antes. En el trabajo me he desmayado y lo que hacen es enviarme a mi casa hasta el otro día”.

Urgencias

La inquietud principal de quienes esperan por las suspensiones médicas es que, de no presentarlas en sus sitios de trabajo, no podrían pagarles la totalidad de lo correspondiente a su cestatique y su salario base. La impaciencia protagoniza los pasillos de los ambulatorios y el calor del ambiente acompaña fielmente a los solicitantes. 

Necesitan al menos dos o tres horas de sus días para hacer algún trámite en los ambulatorios del seguro, porque la falla en el sistema interno, la fuga de especialistas y la ausencia de los directivos encargados retrasan los procesos.

Marlene Pineda, jubilada y extrabajadora del IVSS, afirmó que hace 30 años el sistema manual funcionaba mejor y que no ocurrían los pormenores que ahora sí. Afirma que “de volver a esos tiempos, quizás todo sirva”, porque la tecnología acá no se aprovecha como se debería. Antes las personas no debían esperar tanto tiempo para obtener “algo tan común” como una suspensión médica.