Entre seis y ocho horas gastaron ayer cientos de usuarios de Maracaibo y San Francisco para obtener harina y azúcar con el precio regulado, como se registró este jueves en dos supermercados mayoristas ubicados en Maracaibo y San Francisco.
Hasta trueque se pudo ver en las afueras de los comercios, entre los que compraban los regulados cuatro kilos de azúcar y de harina.
“Yo tengo suficiente azúcar en la casa, cuadré con una señora para cambiarle aunque sea un kilo de harina”, dijo una compradora que prefirió omitir su nombre.
Más allá de los bachaqueros, de quienes decían en las colas “parece que tuvieran radar para saber que hay productos”, la zuliana Nelly Gutiérrez, llegó a las 8:00 de la mañana y fue a las 3:00 de la tarde con la misión cumplida: harina y azúcar en las manos.
“Estuve parada bajo el sol, aguantando sed y hambre por casi ocho horas para comprar. Temprano en la mañana había mucho descontrol porque la gente se quería colar, tampoco había trato preferencial para la tercera edad y las personas con discapacidad. Además, para poder llevarnos los dos productos hay que comprar otro artículo que no esté regulado. Esto es mucho sacrificio para obtener estos alimentos que son tan básicos”, expresó Gutiérrez, quien tiene limitaciones para caminar y así tuvo que esperar su turno en el supermercado.
Hasta las 4:00 de la tarde se observó, en este establecimiento, la presencia de usuarios para comprar el sustento diario. Aunque temprano hubo descontrol y hasta peleas por querer ingresar primero, en horas del mediodía y de la tarde se mantuvo la presencia de por lo menos cinco guardias nacionales para evitar alteración del orden público.
Mientras que trabajadores del lugar manifestaron que las colas se deben a que “hay mucha gente que no posee el carnet del establecimiento y por querer pasar de ‘vivos’ no esperan su turno. Otros tenían la intención de comprar varias veces y eso no está permitido, por eso mantuvimos el control con el número de cédula para saber quién compró y quién no”.
La molestia y el desconcierto reinaron entre las más de 500 personas que se encontraban en San Francisco esperando poder comprar el “oro en polvo” en que se han convertido muchos productos de la canasta básica.



