Con secretaría y autoridad única no mejora nada el caos eléctrico

Con la esperanza de que a finales del año "podría" estabilizarse el sistema eléctrico en la región, a seguir sufriendo apagones durante al menos cuatro meses más

Está claro que este Gobierno no acepta la realidad en la compleja crisis eléctrica que padece Venezuela y muy particularmente el estado Zulia. No se trata de una editorialización sino de interpretar una realidad que es imposible ocultar y, mientras designan autoridades únicas y abren secretarías para las cuales debe destinarse un personal y un presupuesto de funcionamiento, no se aprecia ni un poquito de mejoría en el tema de las fluctuaciones –cada vez más reincidentes y fuertes- y en el tema de la llamada administración de carga, que no es otra cosa que quitarles la energía a una buena cantidad de sectores de la capital zuliana de Maracaibo, al mediodía, de tarde, en la madrugada, sometiendo a una tortura nunca antes vista a la población.

El día lunes 25 de junio, el criticado ministro de Energía Eléctrica, Luis Motta Domínguez designó a una Autoridad Única de Electricidad para el estado Zulia, se trata del ingeniero Alberto Pérez Pérez.

Sin ahondar en los detalles de la formación y capacitación de Pérez Pérez, el secretario de Gobierno, Lisandro Cabello anunció su incorporación para ponerse al frente de los trabajos de restablecimiento y optimización del sistema eléctrico en el Zulia: "Tiene 30 años de experiencia y viene a unificar criterios en ese sentido, trabajando directamente con nosotros en la Gobernación".

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La credibilidad en los anuncios del Gobierno en torno al sistema eléctrico está prácticamente en el subsuelo. Cabello aprovechó ese día para anunciar la llegada de una grúa especial para incorporarla a los trabajos que se realizan.

Por su parte, el ingeniero Pérez Pérez, al menos tuvo una postura mucho más realista y creíble: “A finales del año pudiéramos tener un sistema eléctrico estable en la entidad, se requiere mucha inversión, muchísima inversión, aquí todo funciona con electricidad y los trabajos son profundos”.

Tal aseveración, hace inferir que lo que faltó para evitar este caos eléctrico fue precisamente eso, inversión. Así lo considera el exsupervisor de la extinta y muy eficiente Enelven, ingeniero Félix González: “Lo hicieron demasiado tarde, esperaron que el sistema se viniera a tierra y ahora andan como quien lanza agua de una jarra al suelo y luego quieren recogerla”.

Madrugada infernal

En varios sectores rotan los racionamientos, pero el circuito que comprende San Rafael, San Miguel, Simón Bolívar, Las Marías, Andrés Eloy Blanco, entre otros, así como los que viven en Ciudadela Faría y toda esa área perimetral reciben el azote del apagón de madrugada.

Eleuda Ochoa, vecina de San Rafael espeta con mucha indignación: “De sábado para domingo –pasados- nos quitaron la luz entre las 8.00 de la noche y las 3.00 de la mañana. Esa gente debe ingeniarse, si es que estudiaron de verdad y están capacitados, para aplicar otro mecanismo que represente menos tortura a la comunidad, mamá tiene 93 años, sufre de la tensión, imagínate lo infernal que fue esa noche con mamá y con los bebés de mi hija mayor, esto es realmente una tortura, uno se enferma, esa noche no sopló nada de brisa y por si fuera poco nos iban a matar los zancudos, ¿esa es la patria, ese es el legado? Cuéntenme una de vaqueros”.

Otra denuncia que ya es de dominio público es el daño que las fluctuaciones y los apagones ocasiona a ciertas máquinas como los dispensadores de combustible. Técnicos de la propia PDVSA han tenido que “correr” de una estación a otra a reparar lectores y a cambiar piezas de las máquinas que se funden o se dañan por la inestabilidad eléctrica.

Pero lo que más indigna es ¿Quién paga un electrodoméstico a una familia común de la ciudad, un aire, un televisor, una nevera, un filtro, un microonda, un ventilador? En un país responsable con un Estado responsable, el Estado debería pagar, pero en Venezuela, Estado forajido nadie paga, nadie responde.

NOTIZULIA / Ernesto Ríos Blanco